Blockchain Finweg

¿Va todo el dinero de las ayudas sociales a sus beneficiarios? Diversas entidades de alcance global, como es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y gobiernos de varias naciones han realizado puentes económicos para llegar a los más desfavorecidos, sin tener total certeza de que el dinero dedicado a artículos o servicios de primera necesidad terminen en las manos a las que fueron originalmente destinadas.

Solo el BID dirigió 505 millones de dólares a inversión social en 2017.

En el caso de la Argentina un reciente artículo publicado por el diario La Nación denuncia las comisiones ilegales exigidas por los “punteros” a los destinatarios de planes sociales instrumentados por las autoridades a los más necesitados. El miedo a perder tan necesaria ayuda da sustento a este entramado de corruptelas, propiciando un entorno de clientelismo. El problema toma otras formas en otros países, y no solo bajo la exigencia de comisiones por mantener vigente el plan social. Algunas de las ayudas destinadas a leche o pan terminan en mostrador de un el bar, y eso es solo un simple ejemplo.

El mismo BID tiene en su web un formulario para denunciar el fraude y la corrupción del dinero de sus programas sociales. No es suficiente.

“El BID nos ha expresado su deseo de cambiar la situación, añadiendo transparencia a los fondos destinados por ellos para ayudas sociales. Representantes de las administraciones también nos han hablado en el mismo sentido. Dando vueltas al problema, nos dimos cuenta de que la tecnología Blockchain puede ser un buen aliado para solucionarlo” explica Enrique Olivera, CEO de Finweg.

La tecnología Blockchain genera confianza y añade mayor eficacia a los procesos,  de esta forma puede convertirse en el paladín de la lucha contra las corruptelas así como otorgar más eficiencia a la implementación de las ayudas sociales. Finweg ha desarrollado una plataforma para trasladar los medios de pago en papel a soporte digital, con tecnología Blockchain.

“Más allá de las ventajas obvias de eliminar el tema del papel al incorporar un medio de pago 100% electrónico, sobre nuestra plataforma podemos verificar si el dinero llega al destino prometido”.

Compras directas

La tecnología Blockchain tiene herramientas propias para dar trazabilidad al dinero o a las mercancías. Una de ellas es el Smart Contract, un programa automático de órdenes condicionadas que puede diseñarse para, por ejemplo, liberar el dinero destinado a comprar alimentos en tiendas previamente habilitadas como parte de la red. El detalle de los Smart Contract puede llegar a incluir la marca de cada alimento o medicina, para asegurar la calidad deseada, o evitar el mercado negro. ONGs de todo el mundo empiezan a utilizar esta tecnología para asegurar el destino de sus ayudas.

Los bancos son el cauce ordinario para canalizar el dinero destinado a las ayudas sociales, pero no el único. La primera idea de Finweg para desarrollar su plataforma de pago con tecnología blockchain fue dar soporte a la operativa de cualquier medio de pago electrónico bancario, y de cualquier país.

“Podemos incorporar otros actores a la plataforma que tengan atributos específicos en el Smart Contract, destinados a la liquidación de los planes de asistencia social. Estos actores, pueden ser los mismos supermercados cuyas cajas actúen como cajeros bancarios”, explica Enrique Olivera.

Al integrar los supermercados a la Blockchain “se detallan las especificaciones para que el beneficiario pueda retirar el dinero directamente, o para que solo pueda retirar determinada cantidad de artículos autorizados. O una mezcla de ambos”, puntualiza Enrique Olivera. Es un ejemplo sobre las ventajas de la tecnología de bloques para transparentar los procesos de ayudas sociales.

La plataforma se puede adaptar a cualquier tipo de operativa, ya que las misma difiere entre países. Unos optan por las ayudas directas en forma de cheques, otros eligen hacerlo mediante tarjetas prepago o ingresos en cuentas bancarias vinculadas a aplicaciones móviles. Existen ciertos mecanismos de control, ciertas auditorías teóricas. Son imperfectos. Por el camino pueden aparecer, por ejemplo, los comisionistas ilegales denunciados por La Nación. ¿Y cómo se verifica que el receptor del dinero lo ha destinado a lo debido?

Finweg quiere trasladar a las ayudas sociales las ventajas demostradas por la tecnología Blockchain para llevar los medios de pago en papel a soporte digital. “La tecnología de bloques simplifica las operaciones, reduce los tiempos de compensación y liquidación, ayuda a eliminar el fraude, mejora la gestión del capital y la liquidez sobre otras soluciones tecnológicas”, desgrana Enrique Olivera. La misma plataforma conectaría a los bancos depositarios de las ayudas sociales, o a las entidades otorgantes de las ayudas, y gestionaría los pagos con Smart Contract diseñados en cada caso. Es la gran solución.